Un alza del 54 por ciento, sobre un año que ya se duplicó
Los estrategas de Goldman Sachs dirigidos por Ryan Hammond esperan que los cinco mayores hiperescaladores de Estados Unidos —Amazon, Alphabet, Microsoft, Oracle y Meta— gasten unos 1,2 billones de dólares en infraestructura de IA en 2027, según Bloomberg. Es un aumento de más del 50 por ciento sobre los cerca de 800.000 millones que esas compañías van camino de gastar este año, y queda por encima del consenso de Wall Street, situado en 1,1 billones. Goldman sitúa 2028 en 1,4 billones.
La previsión destaca menos por su tamaño que por su dirección respecto a la de los demás. El consenso de analistas ha pasado el año revisando al alza y aun así se queda por debajo de donde aterrizan los estrategas del banco. Estar por encima del consenso es justamente el sentido de la nota: Goldman sostiene que el mercado todavía no ha puesto precio a cuánto piensan gastar estas cinco.
Para dar escala, el equipo presenta el gasto de capital de 2027 como una porción del PIB mayor que la de cualquier ciclo de inversión tecnológica desde la construcción del ferrocarril a finales del siglo XIX. Es una comparación que los economistas discutirán, y conviene señalar que es el encuadre de Goldman y no un cálculo independiente.

Los ingresos que tienen que llegar
La cifra más importante de la nota no es el 1,2 billones. Son 300.000 millones: la estimación de Goldman de los ingresos anuales por IA que esas compañías necesitarían para recuperar lo que están gastando.
Ese dato le da a la previsión un filo comprobable. El gasto se anuncia; los ingresos se reportan. En los próximos trimestres la distancia entre ambos se verá en las cuentas y no en las proyecciones, y es esa distancia, no la línea de inversión, la que decidirá si este ciclo es una inversión o un lastre.
Ya hay tensión en las evidencias del entorno. Oracle, una de las cinco, envió un aviso de fuerza mayor sobre el Proyecto Júpiter, el emplazamiento Stargate de 2,45 gigavatios en Nuevo México. SoftBank está tomando prestados unos 11.000 millones en el mercado de bonos basura para financiar su siguiente tramo de OpenAI. Crusoe se retiró de un pedido de turbinas de 1.250 millones. Nada de eso contradice la previsión de Goldman —el gasto de capital puede subir mientras fracasan proyectos concretos—, pero sí significa que la construcción no avanza de forma uniforme.
Cómo encaja con la otra gran cifra del mes
Un documento de Brookings publicado días antes situó el conjunto de la construcción de IA en Estados Unidos en 10,3 billones de dólares, o el 3,63 por ciento del PIB anual hasta 2032. Las dos cifras no son alternativas y no deben leerse como rivales: Brookings cuenta toda la construcción nacional durante siete años; Goldman cuenta el gasto de capital de cinco empresas en uno.
Lo que comparten es el supuesto de que el gasto continúa. Ambas son proyecciones y ambas se refutarían del mismo modo: si una o más de estas compañías guiaran su inversión a la baja. Eso no ha ocurrido, y el ritmo de anuncios de este mes ha ido en sentido contrario.

Qué vigilar y de dónde sale la cifra
La prueba práctica llegará con la próxima ronda de previsiones trimestrales. Cada una de las cinco ofrece una perspectiva de gasto de capital, y son esos números —no el modelo de un estratega— los que mostrarán si 1,2 billones para 2027 es conservador, aproximadamente correcto, o una estimación de pico de ciclo que acabará recortándose.
Merece la pena vigilar dos cosas de segundo orden junto a ellos. Una es la energía: el cuello de botella de esta construcción se ha desplazado de los chips a las conexiones de red y a la generación, y el aviso de Oracle en Nuevo México recuerda que un gigavatio en una diapositiva no es un gigavatio entregado. La otra es la composición de la financiación. SoftBank en el mercado de alto rendimiento es una señal distinta de Microsoft financiando inversión con flujo de caja operativo, y una previsión de 1,2 billones no dice nada sobre de dónde sale el dinero.
Se trata de una estimación del lado vendedor, publicada en una nota a clientes e informada por Bloomberg el 25 de septiembre. Es el modelo de un banco sobre las intenciones de cinco empresas, no una divulgación de ninguna de ellas, y así debe leerse.