Una licencia, una oleada de fichajes y ninguna notificación de fusión
El Departamento de Justicia de Estados Unidos investiga si Nvidia estructuró su acuerdo de licencia con la empresa de chips de IA Groq para evitar el control antimonopolio, según informó The New York Times el 9 de septiembre. Reuters recogió la información y precisó que no pudo verificarla de inmediato. Ni Nvidia, ni Groq, ni el departamento se habían pronunciado públicamente al cierre de esta edición.
Bloomberg informó de que el departamento abrió la indagación poco después de anunciarse la operación y ha enviado a Nvidia un requerimiento formal de información. Un requerimiento es una petición de documentos, no una conclusión: nada en él acredita que se haya incumplido la ley.
Qué compró realmente Nvidia
Nvidia anunció la operación justo antes de la Navidad de 2025. Pagó unos 20.000 millones de dólares por una licencia no exclusiva sobre la tecnología de unidad de procesamiento de lenguaje de Groq, el silicio de inferencia que la empresa llevaba años diseñando como alternativa a las GPU. El fundador y consejero delegado de Groq, Jonathan Ross, pasó a Nvidia junto con el presidente Sunny Madra y un grupo de ingenieros sénior. Groq siguió como compañía nominalmente independiente, con Simon Edwards al frente y el servicio de inferencia GroqCloud aún operativo.

Esa estructura es toda la cuestión. Con la ley Hart-Scott-Rodino, las partes de una adquisición grande deben notificarla a las autoridades de competencia y esperar un plazo de revisión antes de cerrarla. Una licencia no exclusiva combinada con una contratación masiva no es una adquisición, así que no hay notificación ni plazo de espera, aunque el resultado práctico se parezca mucho a que una empresa absorba a otra. Los abogados de competencia tienen un nombre para ese patrón: adquisición inversa de talento.
El Congreso llegó antes
La operación atrajo atención política meses antes de que se conociera la investigación. El 20 de marzo, los senadores Elizabeth Warren y Richard Blumenthal escribieron a Nvidia preguntando si el acuerdo de 20.000 millones era un intento de eludir la ley antimonopolio, y colocaron esa etiqueta en el propio título de su nota de prensa.

Lo que está en juego es la inferencia. El dominio de Nvidia es más fuerte en el silicio de entrenamiento, y el diseño LPU de Groq era una de las pocas apuestas independientes creíbles sobre el hardware que ejecuta modelos, no el que los construye. Una licencia que además se lleva al fundador y al banquillo de ingeniería deja un panorama competitivo distinto del que describen los papeles.
Qué vigilar
Un requerimiento de información puede acabar en nada. Lo que cambiaría el cuadro es un segundo requerimiento o una impugnación judicial de la estructura del acuerdo: cualquiera de las dos pondría el modelo de la adquisición inversa ante un juez, y ya hay varias operaciones en el sector construidas del mismo modo.