La operación que no fue
Firmus, el operador de centros de datos de IA respaldado por Nvidia, aplazó el viernes su salida a bolsa australiana de 5.000 millones de dólares, alegando las condiciones del mercado. Habría sido la segunda mayor colocación de acciones de la historia de Australia.
“El consejo concluyó por tanto que seguir adelante con la oferta no respondía al interés de la compañía”, dijo la empresa. Ahora “buscará capital en los mercados privados y considerará alternativas en los mercados públicos y privados”.
El precio
La oferta se fijó en 11 dólares australianos por acción, lo que implicaba una valoración del capital de unos 30.600 millones de dólares. Firmus cerró a principios de agosto una ronda de financiación en torno a 10.500 millones. Se pedía a los inversores pagar casi el triple nueve semanas después.
Los analistas de los coordinadores de la colocación situaban la deuda de la compañía en unos 30.000 millones, para un valor de empresa de unos 60.000 millones. Esa es la cifra que importa en un negocio de infraestructuras: el capital es la franja estrecha por encima de un endeudamiento muy grande.

Por qué se deshizo el libro
Los inversores empezaron a retirar órdenes indicativas el miércoles. Joseph Koh, gestor de carteras de Blackwattle Investment Partners, que estudió la operación pero no pujó, dijo que la compañía “pedía una etiqueta de precio muy alta por lo que cabría esperar que ocurriera en el futuro”.
Firmus valoró rebajar el precio por acción para atraer más órdenes y decidió no hacerlo. Es una decisión defendible —reajustar una operación a mitad de libro fija también la valoración de la siguiente ronda—, pero deja a la empresa financiando su despliegue en privado al precio que acepte ese mercado.
La semana en que cayó
El momento es la noticia. Esa misma semana, una información del Financial Times según la cual el ingreso anualizado de OpenAI estaba unos 20.000 millones por debajo de la cifra que manejaban los inversores restó más de un 1% al Nasdaq y hundió en bloque a las acciones de infraestructura de IA.
Jun Bei Liu, cofundadora de Ten Cap, calificó la operación retirada de “importante baño de realidad para el auge de la inversión en IA”, aunque dijo que no es el principio del fin de la apuesta por la IA. Conviene quedarse con las dos mitades. Un libro fallido es un desacuerdo de precio, no una señal de demanda sobre la computación.

Qué vigilar
Cuánto capta Firmus en privado y a qué valoración. Una ronda cerrada bastante por debajo de 30.600 millones diría que el mercado público tenía razón sobre el precio. Una cerrada en ese nivel o por encima diría que la colocación falló por su estructura y no por su valor: los inversores también recelaron de unas condiciones de bloqueo que habrían permitido a los accionistas existentes vender más de la mitad del papel desde el primer día de cotización.