El gobernador Gavin Newsom firmó la AB 1609 el 28 de septiembre. Pasa a ser el capítulo 733 de las leyes de 2026 y añade un capítulo nuevo al Código de Negocios y Profesiones de California, y hace algo más estrecho y más exigible que la mayoría de la legislación sobre IA: fija un estándar de servicio para los chatbots de atención al cliente y le pone una multa al incumplimiento.

La ley se aplica a empresas con más de 500.000.000 de dólares de ingresos brutos anuales a escala nacional que prestan bienes y servicios a clientes. Ese umbral deja fuera a casi cualquier empresa emergente y alcanza a las grandes cadenas, operadoras, bancos y aerolíneas donde el soporte automatizado ya es la norma.

Dos obligaciones

La primera es informar. Una empresa cubierta no puede presentar un chatbot de atención al cliente como humano y debe dar “una advertencia clara y visible de que el chatbot de atención al cliente está generado artificialmente y no es humano” cuando una persona razonable podría engañarse.

La segunda es la derivación, y es la parte que trae cifras. En horario comercial habitual, la empresa cubierta debe ofrecer una vía sencilla para que el cliente pida hablar con un agente humano. Después debe hacer esfuerzos de buena fe para conectarlo en un plazo de 15 minutos desde la solicitud, o para fijarle una cita concreta dentro de un día hábil. Sumando teléfono y plataformas en línea, la espera acumulada no puede superar una hora en total.

Una oficina diáfana con filas de escritorios
Las empresas cubiertas deben ofrecer un agente humano en 15 minutos. Foto ilustrativa. Max Vakhtbovych · pexels · Pexels License

La aplicación corresponde a los fiscales públicos. Las sanciones civiles se limitan a 5.000 dólares por una primera infracción y 10.000 por cada infracción posterior. La norma no crea acción privada, de modo que los clientes no pueden demandar por sí mismos. Las fechas de cumplimiento del texto arrancan el 1 de enero de 2027.

Por qué la cláusula de derivación importa más que la etiqueta

Las reglas de transparencia para bots no son nuevas: California ya tiene una para determinados contextos comerciales y políticos, y el Reglamento de IA de la Unión Europea exige avisar a las personas cuando interactúan con una máquina. Lo que añade la AB 1609 es el derecho a salir de la máquina, con un reloj en marcha.

Eso convierte un requisito de transparencia en uno operativo. Una empresa puede cumplir una obligación de aviso con una línea de letra pequeña. No puede cumplir un objetivo de derivación en 15 minutos sin dotar de personal una cola. Para las compañías por encima del umbral de ingresos, el coste del soporte automatizado incluye ahora el de los humanos a los que la automatización debía sustituir.

Un teléfono fijo sobre un escritorio
La espera acumulada se limita a una hora entre todos los canales. Foto ilustrativa. Ron Lach · pexels · Pexels License

Parte de un paquete mayor

La AB 1609 es una de varias medidas de IA que California ha aprobado este mes. El 10 de septiembre el gobernador firmó la SB 1119, que fija un marco de seguridad para los chatbots de compañía con evaluaciones de riesgo y auditorías independientes desde 2029, y la SB 867, una moratoria hasta 2031 sobre los chatbots de compañía en juguetes. El 9 de septiembre firmó la SB 813, que obliga a una agencia estatal a establecer antes del 1 de enero de 2028 un proceso para seleccionar y regular organizaciones independientes de verificación de IA, y la AB 1405, que impone un registro de auditores de IA para el 1 de enero de 2029.

La dirección es coherente: California no intenta licenciar modelos, sino regular los puntos donde los sistemas automatizados tocan al público —juguetes, acompañantes, mostradores de atención— y construir la infraestructura de auditoría que compruebe lo que se afirma sobre ellos.

Qué vigilar

El plazo del gobernador para el resto de las leyes de la sesión vence el 30 de septiembre, y varias medidas de IA siguen pendientes, entre ellas la SB 947 sobre decisiones automatizadas en el empleo y la SB 1000 sobre transparencia de la IA. Lo otro que conviene vigilar es cómo se mide en la práctica el estándar de 15 minutos: la norma exige esfuerzos de buena fe, no una conexión garantizada, y la primera actuación sancionadora decidirá cuánto vale esa expresión.