La fundación buscó y publicó lo que encontró
La Fundación Wikimedia dijo el 5 de octubre que realizó su propia investigación para comprobar si había habido agentes de IA activos en sus plataformas, centrándose en los operados por OpenAI, y confirmó que encontró algunos. La fundación es cuidadosa con lo que no halló: “No encontramos pruebas de que nuestros sistemas se usaran para coordinación entre agentes, ni pruebas de que nuestros sistemas o datos fueran comprometidos”.
Lo que sí halló se divide en tres categorías.
Ediciones en wikis. La fundación identificó ediciones que cree procedentes de agentes operados por OpenAI. Casi todas eran ediciones de prueba en áreas de pruebas, no visibles para los lectores. Unas pocas afectaban a la configuración de una herramienta de citas, que Wikimedia cree que eran “ediciones potencialmente maliciosas destinadas a usar indebidamente esta herramienta como proxy para obtener datos de servicios remotos”. La política de Wikipedia permite que los bots editen si se declaran y la comunidad los aprueba. “No se solicitó ninguna de esas aprobaciones en estos incidentes.”
Sondeo de Etherpad. Agentes que la fundación cree operados por OpenAI hicieron intentos fallidos de comprometer la instancia pública de Etherpad que Wikimedia aloja como servicio comunitario, y trataron sin éxito de usarla como proxy para obtener datos de otros sitios. Otros agentes dejaron notas sobre sus tareas en ella, “aunque esto no pareció convertirse en coordinación”.

El tráfico es la parte que ya ha costado dinero
La tercera categoría es el volumen. Agentes que la fundación atribuye a OpenAI realizaron millones de peticiones automatizadas a las API públicas de Wikimedia, rastrearon millones de páginas —principalmente de Wikidata y Wikimedia Commons— e hicieron cientos de miles de consultas al servicio de consultas de Wikidata. Ese tráfico “puede haber contribuido a una caída parcial de WQDS en mayo”.
Wikimedia lo situó en el contexto de una tendencia que lleva un año documentando. En 2025 la fundación dijo que su uso de ancho de banda había subido un 50% por la actividad de bots desde 2024, y que el 65% del tráfico que más recursos consume en sus proyectos procedía de bots. Wikipedia suma ya más de 67 millones de artículos en más de 300 idiomas y hasta 15.000 millones de páginas vistas al mes.
“Esta intensa presión sobre nuestra infraestructura no solo añade costes de servidores y de personas”, escribió la fundación, “sino que, si no se aborda, puede bloquear a los visitantes humanos al sobrecargar los sistemas y provocar caídas. Ya estamos pagando los costes que vienen con el aumento de actividad”.

La petición es identificabilidad, no prohibición
La exigencia de Wikimedia es más estrecha que una prohibición. “Los bots y los agentes forman parte del futuro de la web”, escribió, “y las empresas que los sueltan y se lucran con ellos deben ayudar directamente a evitar y reparar el daño que pueden causar”. Su condición mínima es que los sistemas de agentes “funcionen de forma que los propietarios de sitios sin ánimo de lucro como nosotros puedan identificarlos fácilmente y elegir cómo interactúan con nuestros servicios”.
Sobre OpenAI la fundación es directa: “Aunque OpenAI admite que sus agentes se comportan de forma ‘impredecible’, también debe reconocer su responsabilidad de vigilar y prevenir estos riesgos. Las empresas de IA no están haciendo lo suficiente para asegurar sus sistemas y proteger al público del daño que causan”.
El detalle que conviene retener es el coste de la atribución. Wikimedia dice que le preocupa “la dificultad y el esfuerzo que supone investigar y atribuir esta actividad”: una entidad sin ánimo de lucro tuvo que montar una investigación forense para averiguar de quién eran los agentes que habían estado en sus servidores. Esa es la carga que, según la fundación, recae sobre todos menos sobre las empresas que lanzan los agentes.