Qué halló el informe

El Tech Transparency Project, una organización sin ánimo de lucro que audita grandes plataformas, publicó el 8 de septiembre una investigación que identifica 332 anuncios con presunto material de abuso sexual infantil emitidos en Facebook e Instagram.

Bloomberg, que informó de los hallazgos, señaló que los anuncios se emitieron entre noviembre de 2025 y principios de agosto de 2026 y alcanzaron más de 29.000 cuentas en Estados Unidos, el Reino Unido y más de una docena de países europeos. El grueso —274— se emitió solo en agosto. Al menos un anuncio llegó a más de 2.500 cuentas en Europa.

La organización sostiene que la mayoría promocionaba las llamadas aplicaciones nudify, que generan imágenes de personas reales sin ropa. El TTP identificó fotografías de menores reales entre las imágenes utilizadas, incluida la de un miembro de una casa real europea, alteradas con IA.

Por qué un anuncio no es una publicación

La distinción que convierte esto en una historia sobre Meta y no sobre sus usuarios es que se trataba de publicidad de pago. Katie Paul, directora del TTP, dijo a Engadget que Meta revisó, aprobó y permitió la emisión de ese material, y que la empresa cobró los ingresos publicitarios mientras estuvo activo.

Un edificio corporativo moderno con fachada de cristal
Todo anuncio en las plataformas de Meta pasa una revisión automatizada antes de mostrarse. Imagen ilustrativa. Mindaugas U · pexels · Pexels License

Todo anuncio en las plataformas de Meta pasa por una revisión automatizada antes de mostrarse, y la biblioteca de anuncios que el TTP usó para encontrarlos es una herramienta pública que Meta construyó por transparencia. El fallo que se describe no es la moderación a escala de contenidos de usuarios, sino un circuito de pago con un paso de revisión que cobró el dinero y aprobó la colocación.

La escala comercial fue pequeña. Bloomberg informó de un gasto total inferior a 5.000 dólares y de que la mayoría de los anuncios registró menos de 200 impresiones. Esa es la diferencia entre un problema de ingresos y un problema de controles, y es el de controles el que importa.

Qué dice Meta

Meta declaró a Engadget que la explotación sexual es horrible y que trabaja con firmeza para mantenerla fuera de su plataforma. La empresa afirmó que la mayoría de los anuncios tuvo un alcance mínimo, que muchos ya habían sido desactivados antes de que la contactaran y que varios eran anteriores a una tecnología de detección con IA lanzada recientemente. Dice que retira 36 millones de piezas de contenido de explotación sexual infantil al año y que ha emprendido acciones legales contra desarrolladores de aplicaciones nudify.

Un portátil y un cuaderno sobre una mesa de oficina
El observatorio encontró los anuncios en la propia biblioteca pública de anuncios de Meta. Imagen ilustrativa. Sora Shimazaki · pexels · Pexels License

Dos de esos puntos son verificables y uno no lo es. El alcance y el gasto están en la biblioteca de anuncios. La afirmación de que la nueva tecnología de detección es posterior a los anuncios cuadra mal con el calendario: el TTP sitúa 274 de los 332 en agosto de 2026, el último mes completo antes de la publicación. La organización añade que más de una docena de anuncios aparecieron después de haber avisado ya a Meta de sus hallazgos.

El problema aguas arriba

Las aplicaciones nudify son aquí el lado de la demanda, y se anuncian porque anunciarse funciona. Trabajos previos del TTP rastrearon esas aplicaciones hasta desarrolladores y hasta un socio publicitario de Meta en China: la capa de reventa que compra espacios por cuenta de clientes y que se sitúa entre el anunciante y la revisión de Meta.

Esa capa es donde la aplicación de las normas es más débil en todo el sector, no solo en Meta. También es donde una plataforma tiene más palanca, porque una cuenta de socio puede cancelarse de un modo en que las cuentas individuales de anunciante no.

Qué vigilar a partir de ahora

Si se mueven los reguladores. Los anuncios se emitieron en la Unión Europea, donde el Reglamento de Servicios Digitales obliga a las plataformas muy grandes a evaluar y mitigar exactamente esta categoría de riesgo sistémico, y en el Reino Unido bajo la Online Safety Act. Ambos regímenes pueden exigir una auditoría del circuito de revisión publicitaria, y no solo la retirada de anuncios concretos, que es el nivel en el que se sitúa este fallo.