Cuatro veces en cuatro semanas

Instinct, una empresa de San Francisco cuyo agente personal funciona por mensajes de texto en lugar de por una aplicación, ha captado 1.000 millones de dólares en una ronda de serie C con una valoración de 10.000 millones. Entre los inversores figuran Sequoia Capital, Benchmark Capital y Coatue.

La cifra que hace esto inusual no es el tamaño de la ronda, sino el hueco que hay detrás. Hace aproximadamente un mes Instinct captó 350 millones con una valoración de 2.500 millones. La empresa ha cuadruplicado su precio en unas cuatro semanas sin publicar un recuento de usuarios, una cifra de ingresos ni una tasa de crecimiento.

Noah Shinn, fundador de la compañía, dijo en el anuncio: “Estamos construyendo Instinct para que sea el mejor agente personal capaz de manejar los matices profundamente personales de la vida cotidiana”.

Qué hace en realidad

El servicio se lanzó por invitación en agosto y funciona por SMS. No hay aplicación móvil propia; el agente es un número de teléfono. Reserva viajes y mesas de restaurante, hace compras, paga facturas, cancela suscripciones, investiga y pide la compra del supermercado.

Un pasillo de supermercado con estanterías llenas de productos
Pedir la compra del supermercado está entre las tareas que enumera la empresa. Fotografía de archivo. Fabnel LDN · pexels · Pexels License

Dos añadidos recientes explican la atención recibida. Instinct Concierge hace llamadas telefónicas en nombre del usuario: la cita que hay que concertar por voz porque el negocio no tiene página de reservas. Y una “red de personas de confianza” permite que el agente de un usuario se coordine con el de otro, lo que lo convierte en el primer producto de consumo que trata el contacto entre agentes como una función y no como una demostración de laboratorio.

Esa combinación —un agente con datos de pago, acceso al calendario y línea directa con los agentes de otras personas— explica también por qué la empresa ya ha tenido que revisar su política de privacidad tras las quejas por la primera versión.

La compañía con la que se le compara

A Instinct no se le valora como una utilidad de SMS, sino como candidata al puesto que Meta gasta mucho dinero en ocupar. Meta lanzó Muse este mes, dio a cada usuario una máquina Ubuntu en la nube, una dirección de correo y un avatar de vídeo, y el lunes metió toda la pila en una nueva división empresarial. Amazon dejó fuera a Muse de su tienda; Shopify lo dejó entrar.

Torres de oficinas de cristal vistas desde abajo, a pie de calle
Entre los inversores figuran Sequoia, Benchmark y Coatue. Fotografía de archivo, no las oficinas de un inversor. Masood Aslami · pexels · Pexels License

Instinct no tiene nada de la distribución de Meta ni nada de su escrutinio. Tampoco tiene nada de su transparencia. Meta publica el número de empresas que usan su agente; Instinct no publica nada.

Qué mirar ahora

Tres cosas convertirían esto en una historia de negocio y no solo de valoración. La primera es una cifra de uso que la empresa esté dispuesta a defender. La segunda es qué pasa la primera vez que el agente complete una compra que el usuario no pretendía: el modo de fallo de un agente con medio de pago no es una respuesta equivocada, es una transacción equivocada. La tercera es regulatoria: un agente que llama a negocios en nombre de un cliente y se coordina con otros agentes queda cerca de normas sobre llamadas automatizadas y sobre autorización de pagos que no se escribieron pensando en él.