Todo lo que se construye y todo lo que espera

Tailandia ha suspendido 166 proyectos de centros de datos mientras el Gobierno redacta un único reglamento nacional para el sector. La junta de política de centros de datos del país tomó la decisión en su primera reunión, el 4 de septiembre, presidida por el viceprimer ministro Ekniti Nitithanprapas. La congelación abarca 49 proyectos ya en construcción y otros 117 que siguen a la espera del permiso de distintos organismos, según informó The Nation Thailand.

Los operadores tienen una semana para entregar información sobre lo que explotan hoy y lo que piensan construir. El motivo que da el Gobierno es directo: no dispone de cifras fiables de ninguna de las dos cosas. En Tailandia funcionan ya unos 35 centros de datos, 11 de ellos acogidos a la promoción de la Junta de Inversiones y 24 aprobados por otras vías, en su mayoría dentro de polígonos industriales.

Cuatro subcomités, un mes

Cuatro subcomités disponen de un mes para elaborar los criterios que regirán las aprobaciones cuando se reanuden. Cubren el beneficio económico y la creación de empleo; las infraestructuras, es decir, cuánta agua y electricidad puede consumir una instalación; la elección del emplazamiento y los requisitos constructivos; y las normas ambientales, con un impulso a la energía limpia y a la transferencia de tecnología.

Filas de servidores en un pasillo de un centro de datos
Las instalaciones de más de 2 megavatios pasarán a considerarse actividades industriales. Imagen de archivo. Petr Ganaj · pexels · Pexels License

Junto a la pausa se anunciaron otros dos cambios. Las instalaciones que consuman más de 2 megavatios pasarán a clasificarse como actividades industriales, lo que altera los permisos que necesitan antes de empezar a excavar. Y la junta planteó la idea de unas “tasas por uso de recursos”: cargos destinados a compensar el coste público de la energía y el agua que consume una gran instalación.

Bangkok es el punto de presión

El detonante inmediato es local. El gobernador de Bangkok, Chadchart Sittipunt, explicó a la junta que seis solicitudes en el área de la capital requieren entre 9 y 23 megavatios cada una. Tres instalaciones que ya operan en Bangkok serán inspeccionadas sin previo aviso por ruido, calor, seguridad y otros efectos sobre los barrios vecinos, según The Register.

Esa es la forma política del problema. Un centro de datos es una demanda grande y permanente de dos recursos que una ciudad no puede fabricar, situada junto a personas que no la pidieron y que votan. El Gobierno tailandés ha presentado la pausa como una pregunta sobre lo que el país recibe a cambio: quiere que las nuevas instalaciones aporten empleo, transferencia tecnológica y servicios de nube e IA asequibles a las empresas tailandesas, en lugar de energía y agua baratas para operadores que sirven una demanda de otros países.

Torres de alta tensión con cables cruzando campo abierto
El consumo de electricidad y agua está en el centro de la revisión. Imagen de archivo, no es un emplazamiento tailandés. Werner Pfennig · pexels · Pexels License

Una pausa no es una prohibición

Nada en la decisión cancela un proyecto. La junta ha parado el reloj de las aprobaciones y de las obras mientras decide con qué criterio aprueba, y ha avisado al sector de que las normas serán nacionales y no negociadas caso por caso. Para los operadores que están a mitad de obra, sigue siendo un mes caro: el capital está comprometido, las contratas están en el terreno y las reglas que se aplicarán todavía no existen.

Qué vigilar

El plazo de los subcomités vence a principios de octubre. Que esto siga siendo una pausa de un mes depende de que los cuatro conjuntos de criterios lleguen a tiempo y de que la junta los acepte en su próxima reunión. Lo segundo que conviene vigilar es la tasa por recursos: si sobrevive al texto final y con qué importe. Esa única cifra dirá más sobre dónde se construye el próximo gigavatio de capacidad de IA en el Sudeste Asiático que la propia moratoria.