La petición y el rechazo
Samsung Electronics y SK hynix han rechazado una petición de Korea Electric Power Corp (KEPCO) para pagar por adelantado 25 billones de wones (18.700 millones de dólares) destinados al suministro eléctrico de los grandes polos de semiconductores que planea Corea del Sur, informó Reuters el 14 de septiembre citando un documento entregado a la oficina del diputado Lee Chul-gyu.
KEPCO había pedido 20 billones de wones a Samsung y 5 billones a SK hynix, en ambos casos unos cinco años de facturas eléctricas calculados sobre lo que pagaron en 2025, según The Korea Times, que citaba a Yonhap.
Según el documento, ambas empresas concluyeron tras revisiones internas que sería difícil aceptar la propuesta, y dijeron no estar seguras de que pagos anticipados tan grandes fueran necesarios dada la incertidumbre sobre la solidez a largo plazo de la demanda de semiconductores. Samsung y SK hynix declinaron hacer más comentarios.
Qué ofrecía KEPCO
El dinero debía financiar líneas de transmisión y subestaciones para nuevas fábricas de chips en el polo de Yongin, al sur de Seúl, y en la región de Honam, en el suroeste. KEPCO ofrecía un interés superior al rendimiento de los bonos del Estado a dos años y habría devuelto el dinero mediante descuentos semestrales en las facturas eléctricas, según Seoul Economic Daily.
En la práctica, la eléctrica pedía a sus dos mayores clientes industriales que le prestaran el dinero para conectar sus propias fábricas.

Una eléctrica sin margen para endeudarse
La deuda de KEPCO ascendía a 210,7 billones de wones a finales de junio, y paga unos 11.500 millones de wones en intereses cada día. Una exención temporal que le permite emitir bonos por hasta cinco veces su capital y reservas, en lugar de dos, vence a finales de 2027, según Seoul Economic Daily. Ese plazo explica que la eléctrica buscara el dinero en sus clientes y no en el mercado de bonos.
El diario surcoreano Chosun Ilbo informó a principios de este mes de que KEPCO buscaba esos pagos anticipados.
Cautela de quienes más ganan
El rechazo llama la atención por quién lo firma. Los beneficios de ambos fabricantes han mejorado gracias a la fuerte demanda de memoria, impulsada en buena parte por los centros de datos de IA, y aun así ninguno quiso comprometer por adelantado cinco años de costes eléctricos.
The Korea Times, citando a Yonhap, señaló que la decisión se interpreta como un reflejo de la preocupación por inmovilizar tanto dinero cuando no está claro que el actual auge de la IA en los semiconductores vaya a continuar. Es una postura más prudente de lo que sugieren sus planes de inversión, y procede de las empresas mejor situadas para juzgar hacia dónde va la demanda de memoria.

La disputa muestra también dónde está el límite físico del hardware de IA. Las fábricas pueden planificarse con años de antelación, pero las conexiones a la red dependen de eléctricas con sus propios balances, y el de KEPCO ya está al límite.
Qué vigilar
Cómo financiará KEPCO la red de Yongin y Honam y si, como consecuencia, se retrasa el calendario para llevar electricidad a las nuevas fábricas. Una prórroga por parte del Gobierno de la exención para emitir bonos más allá de 2027 sería la señal más clara de cómo se cubrirá el hueco.