Una moratoria, no una recomendación
Las escuelas públicas de Nueva York han impuesto una prohibición de un año a la IA generativa dirigida al alumnado, desde 2-K hasta octavo grado, lo que afecta a unos 600.000 niños, cerca de dos tercios de los matriculados en el distrito. El alcalde Zohran Mamdani y el canciller escolar Kamar Samuels anunciaron la medida el 2 de septiembre y la describieron como la prohibición más amplia del país. Se aplica al curso 2026-2027.
El veto abarca todo el software que pone un modelo generativo delante de un alumno, incluidos los chatbots y los programas de tutoría con IA. Los chatbots de compañía —los productos diseñados para mantener una relación personal continuada con el usuario— quedan prohibidos en todos los cursos, también en secundaria.
Pantallas, además de modelos
La misma política fija límites de tiempo de pantalla. De preescolar a segundo grado desaparecen los dispositivos individuales, aunque las pizarras interactivas siguen. De tercero a quinto el tope es de 30 minutos diarios de pantalla, y de sexto a octavo, de 45.

El razonamiento del departamento es evolutivo antes que tecnológico. Los alumnos más pequeños necesitan aprendizaje manipulativo, interacción social, juego y enseñanza guiada por el docente, señaló, y el uso rutinario de pantallas individuales desplaza todo eso. El encuadre importa: es un argumento sobre en qué debe consistir el día de un niño de nueve años, no una afirmación sobre la exactitud de los modelos.
Qué reciben los institutos a cambio
Los institutos quedan fuera de la moratoria, pero tampoco quedan al margen. Hasta 50.000 alumnos —alrededor del 5% del distrito— podrán participar en cinco pilotos limitados de IA, y todos los estudiantes de secundaria recibirán dos módulos anuales de alfabetización en IA. La ciudad dice que esos módulos explican cómo funciona la IA, sus sesgos y riesgos, y cómo juzgar lo que produce.
En los cursos inferiores sobreviven varias excepciones: la tecnología de apoyo para alumnado con discapacidad, las herramientas para estudiantes multilingües y los programas de orientación profesional como informática. El profesorado conserva la IA para preparar clases, traducir y comunicarse, pero no puede usarla para calificar, vigilar la conducta, orientar ni planificar educación especial, según informó Chalkbeat.

Cómo se llegó hasta aquí
La política es un giro de rumbo. Las directrices preliminares de marzo suscitaron tantas objeciones públicas que más de la mitad del Concejo Municipal pidió al departamento que pausara la IA en las escuelas, alegando motivos de aprendizaje y de salud mental. El documento de septiembre es lo que ha vuelto.
Esa secuencia es lo que conviene mirar más allá de Nueva York. Los distritos estadounidenses llevan tres años recibiendo ofertas de tutores de IA con el argumento de que rechazarlos deja atrás a los alumnos. El mayor distrito del país ha decidido que, para los menores de catorce años, la carga de la prueba va en sentido contrario, y le ha puesto fecha a la decisión en lugar de hacerla permanente.
Qué vigilar
Una Coalición de Tecnología en las Escuelas evaluará los efectos de la moratoria y publicará recomendaciones, y ahí se decidirá la renovación. Los cinco pilotos de secundaria son lo otro que seguir: son el único lugar del distrito donde la ciudad generará pruebas propias sobre qué hacen estas herramientas en un aula, y lo que digan esas pruebas marcará si el veto decae el próximo verano o se endurece.