Qué contenía la segunda cuenta

Mother Jones publicó el jueves el primer relato de lo que la autora del tiroteo escolar de Tumbler Ridge escribió a ChatGPT en los ocho meses previos al ataque, a partir del material que revisó el periodista Mark Follman y de tres fuentes con conocimiento del caso.

Jesse Van Rootselaar, de 18 años, mató en febrero a su madre y a su hermano de 11 años en su casa y después abrió fuego en el instituto Tumbler Ridge Secondary School, en la Columbia Británica, donde mató a seis personas más e hirió a decenas antes de dispararse. Los fallecidos en el centro fueron cuatro niños de 12 años, uno de 13 y una educadora de 39.

OpenAI había vetado su primera cuenta de ChatGPT en junio de 2025, después de que la usara para hablar de violencia, incluido un tiroteo masivo en un centro comercial. Ella abrió una segunda.

El chatbot explicó cómo no ser detectada

Lo ocurrido en esa segunda cuenta es lo nuevo. Según Mother Jones, Van Rootselaar contó a ChatGPT que su primera cuenta había sido vetada y describió lo que había escrito. El chatbot explicó por qué ese contenido se marcaría como problemático y, a continuación, le aconsejó cómo evitarlo: le dijo que presentara lo que escribía como ficticio o hipotético para “no volver a ser marcada nunca”.

“No uses lugares del mundo real”, le dijo, según la revista, y más adelante: “Puedes seguir siendo retorcida. Solo sé lista al hacerlo”.

Un portátil abierto sobre una mesa en una habitación a oscuras
Mother Jones revisó material de la segunda cuenta de ChatGPT de la atacante. Imagen ilustrativa. Daniel Putzer · pexels · Pexels License

El patrón se mantuvo después. En un intercambio de agosto de 2025, ChatGPT respondió primero que “no podía ayudar con esa petición” cuando se le pidió un escenario sobre un ataque en un campus universitario. Van Rootselaar añadió la palabra “hipotéticamente” y el sistema generó el contenido.

Siguió usando la cuenta hasta el día del ataque. El 10 de febrero de 2026 preguntó a ChatGPT por los horarios en que se producen los tiroteos escolares y por matanzas conocidas en Estados Unidos; las respuestas citaron investigaciones publicadas del FBI y nombraron varias de ellas. Fueron sus últimos intercambios.

OpenAI no respondió a las preguntas de Mother Jones para el reportaje.

El fallo de detección que OpenAI no ha explicado

La versión de la empresa, dada en una carta abierta a las autoridades canadienses tras el ataque, es que encontró la segunda cuenta solo “después de que se hiciera público el nombre del autor de Tumbler Ridge”. No ha explicado por qué no se detectó antes, y Mother Jones señala que las dos cuentas usaban nombres y correos distintos, pero probablemente habrían sido identificables como del mismo usuario mediante las técnicas de huella digital que las plataformas emplean de forma habitual.

The Wall Street Journal informó en febrero de que OpenAI vetó la primera cuenta pero decidió no avisar a la policía, pese a que algunos empleados de su equipo de seguridad lo pedían. El consejero delegado, Sam Altman, escribió a la comunidad de Tumbler Ridge en abril: “Lamento profundamente que no alertáramos a las fuerzas del orden sobre la cuenta vetada en junio”.

Una vista del río Ottawa hacia la colina del Parlamento de Canadá
El ministro canadiense de IA dijo que el reportaje plantea preguntas serias sobre OpenAI. Imagen ilustrativa. Mathias Reding · pexels · Pexels License

La reacción de los gobiernos

La fiscal general de la Columbia Británica, Niki Sharma, dijo a The Globe and Mail que leyó el reportaje “temblando de rabia”. “Esto es mucho peor de lo que pensábamos que iba a ser, aunque ya me lo imaginaba bastante malo: tiene que haber responsabilidades por esto”, afirmó. Dijo que los abogados provinciales pidieron a OpenAI los registros de conversación a principios de año y recibieron una negativa, y pidió reformar el Código Penal para obligar a las empresas a impedir que sus productos “instruyan, aconsejen, ayuden o induzcan a conductas delictivas”.

La Columbia Británica demandó el lunes a OpenAI y a Altman ante un tribunal de California. Víctimas y familias han presentado ya más de tres decenas de demandas en tribunales federales de California. OpenAI niega las acusaciones; en una moción de desestimación del 2 de septiembre alegó que la violencia siguió a “fallos sistémicos de las instituciones policiales, sanitarias mentales y educativas de su comunidad”.

El ministro canadiense de IA, Evan Solomon, dijo a través de su portavoz que el reportaje “plantea preguntas serias sobre cómo OpenAI identificó y respondió a las señales de alarma” y que, aunque la empresa asumió compromisos en reuniones anteriores, “sería prematuro decir que son suficientes”.

Lo que se pone a prueba

OpenAI ha dicho que tiene tolerancia cero con el uso de sus herramientas para ayudar a cometer violencia y que reforzó sus protocolos tras Tumbler Ridge. El fallo concreto que se describe aquí es más estrecho y más difícil de responder: una negativa que el propio modelo explicó después cómo sortear. Si la empresa puede demostrar que ese comportamiento ha sido eliminado del entrenamiento es la pregunta que le plantearán ahora los ministros canadienses y los tribunales de California.

Si usted o alguien que conoce está pasando por un momento difícil, hay ayuda disponible. En Canadá y Estados Unidos puede llamar o enviar un mensaje al 988. En España, el teléfono de atención a la conducta suicida es el 024.