Una revista, desde un laboratorio de modelos

Mustafa Suleyman, que dirige Microsoft AI, anunció The Humanist Review el 6 de octubre y la describió como “nuestra nueva revista sobre el futuro de la IA, publicada por MAI”. El primer número lleva el tema Personas y Tecnología y recoge aportaciones de Audrey Tang, Kwame Anthony Appiah, Elizabeth Anderson, Nick Cave, Jonathan Nolan y James Bridle, entre otros.

El texto con el que abre es de Daron Acemoglu, el economista del MIT a quien Suleyman presenta como premio Nobel, y es lo contrario de lo que publican los demás laboratorios del sector.

Las cifras del ensayo

Acemoglu reitera una previsión que ya había hecho. “Mi previsión (con la advertencia plena de que era y sigue siendo imposible saber con qué rapidez avanzarían estos modelos) era que el PIB aumentaría alrededor de un 1,5% en 10 años”, escribe. Sobre el empleo: “Estimé que en 10 años no deberíamos esperar mucho más de alrededor del 5% de lo que hacen los humanos sustituido por IA.”

Su argumento es que la adopción es lenta porque la integración es lenta. Recurre a la frase de Robert Solow de 1987 sobre los ordenadores que estaban en todas partes menos en las estadísticas de productividad, y sostiene que la IA está en la misma posición: impresionante en el laboratorio, donde el contexto es claro y las tareas están bien delimitadas, mucho menos impresionante en las empresas, donde los ingenieros depuran código escrito por IA y los clínicos no logran combinar su experiencia con las herramientas.

Un trabajador operando una máquina en una planta industrial
Acemoglu sostiene que el cuello de botella es la integración, no la capacidad. Imagen ilustrativa. EqualStock IN · pexels · Pexels License

La comparación que prefiere es la electricidad, no el fuego. Nueva York y Londres tenían centrales eléctricas en 1881, y “todavía en la década de 1920, solo alrededor de la mitad de las fábricas y los hogares usaban electricidad”. La adopción de la IA, sostiene, será aún más lenta, porque las empresas tienen que reorganizarse en torno a ella.

El argumento de fondo

La tesis central de Acemoglu no va de plazos. Va de que la industria está construyendo lo que no debe: forzar a una inteligencia artificial claramente distinta a imitar la inteligencia humana, cuando lo natural con dos cosas diferentes es que una complemente a la otra. Dice que el 52% de los estadounidenses está preocupado por el impacto de la IA en sus empleos, y que ese miedo está orientando cómo se construye la tecnología.

De ahí salen dos puntos estructurales. Estados Unidos grava el trabajo con un tipo marginal efectivo superior al 25% y el capital con uno cercano a cero, lo que él lee como un subsidio a la automatización. Y las siete mayores tecnológicas — Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla — suponen ya el 60% del NASDAQ, una concentración que, dice, desplaza las ideas nuevas.

Un viejo panel eléctrico de maniobra con herrajes de latón
Compara la curva de adopción de la IA con la electricidad, no con el fuego. Imagen ilustrativa. Pixabay · pexels · Pexels License

Por qué publica esto Microsoft

Una de las siete empresas citadas en ese argumento sobre la concentración es la dueña de la revista. Conviene decirlo sin rodeos.

También conviene señalar lo bien que encaja la tesis con la posición comercial de Microsoft AI. Una empresa que vende IA integrada en software que la gente ya usa se beneficia del argumento de que la automatización total es más lenta y menos valiosa que el aumento de capacidades. El ensayo está fechado el 15 de julio de 2026 y se publicó en un número que salió el 6 de octubre; Acemoglu lleva años defendiendo esta tesis, con independencia de quién la imprima.

Qué vigilar

Lo interesante no es la previsión sino el soporte. Ningún laboratorio de frontera había financiado antes una publicación cuyo ensayo de apertura socava el relato de crecimiento del propio sector. La prueba será si el segundo número está igual de dispuesto a imprimir algo incómodo, y si algo de lo que imprima resulta incómodo para Microsoft en concreto.