«No necesitamos ninguna ley nueva»

El consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, dijo el martes ante el público del congreso Dreamforce de Salesforce, en San Francisco, que la inteligencia artificial no necesita nueva regulación y que hay que confiar en que las empresas que la construyen se vigilen a sí mismas.

«La seguridad es un problema de ingeniería, no legal», afirmó Huang, según TechCrunch, que recogió sus declaraciones. Y añadió: «No necesitamos ninguna ley nueva. No necesitamos nuevas regulaciones». Su receta para una empresa insegura sobre un sistema fue sencilla: «Si no confías en su funcionamiento, su capacidad o su seguridad, no lo publiques».

Huang rechazó también el planteamiento de que velocidad y seguridad se compensen entre sí, calificó de falsa la elección entre ir rápido e ir con cuidado, y dijo que el trabajo que de verdad importa es construir los entornos de prueba en los que se evalúan los sistemas.

Una calle de edificios altos en San Francisco
Dreamforce se celebra en San Francisco, donde Amodei también intervino esta semana. Imagen de archivo. Stephen Leonardi · pexels · Pexels License

La otra parte del argumento estaba en el mismo edificio

El momento no fue casual. Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, también intervino en Dreamforce, cuatro días después de publicar un ensayo en el que pedía a los laboratorios de frontera frenar juntos el ritmo para evitar riesgos catastróficos. Ese texto domina el sector desde el sábado: Sam Altman, Demis Hassabis y Elon Musk han respondido, Satya Nadella ha respaldado un «ritmo deliberado» desde Microsoft y OpenAI confirmó el lunes que lleva semanas en conversaciones de seguridad con Anthropic y Google.

La posición de Huang es el rechazo público más tajante a ese argumento desde una empresa situada en el centro de la expansión. Nvidia vende los chips con los que entrenan todos esos laboratorios, y una frontera más lenta es, entre otras cosas, una cartera de pedidos más pequeña.

Qué propone y qué no

Conviene precisar la afirmación. Huang no sostiene que los sistemas de IA sean seguros por defecto. Sostiene que la disciplina que los hace seguros es la misma que hace seguro cualquier otro producto de hardware y software —pruebas, evaluación, publicación escalonada— y que una empresa que no pueda responder por un sistema debería retenerlo por decisión propia y no porque se lo imponga una ley.

El contraargumento, alrededor del cual han girado los ensayos y las comparecencias de esta semana, es que el incentivo para retener un sistema es más débil justo cuando un competidor está a punto de publicar el suyo. La respuesta de Huang es que el mercado castiga una mala publicación. Si lo hace con suficiente rapidez es la pregunta que nadie resolvió en Dreamforce.

Una mano enguantada sostiene a contraluz un sustrato semiconductor fino
Nvidia vende los chips con los que entrenan los laboratorios de frontera. Imagen de archivo. Российский центр гибкой электроники · pexels · Pexels License

Dónde encaja esto en Washington

Las declaraciones llegaron el mismo día en que el senador Bernie Sanders y Steve Bannon compartieron escenario en una «Asamblea Pro-Humana» a pocas manzanas de la Casa Blanca, y un día antes de que el senador John Kennedy presente un proyecto de ley que obligaría a los desarrolladores de IA a incorporar mecanismos de apagado en sus sistemas.

El presidente Trump ha pasado la semana descartando los argumentos a favor de la contención y ha llamado conspiración y engaño a la petición de frenar la IA. En la cuestión de la ley nueva, Huang y el Gobierno están del mismo lado; en la de si el riesgo es real, no parecen estar en la misma conversación.

Qué vigilar

Nvidia vuelve a presentar resultados en noviembre, y merecerá la pena leer juntas la distancia entre lo que dice su consejero delegado sobre el ritmo y lo que sus previsiones dan por supuesto sobre la demanda. La prueba más cercana está en el Senado: el proyecto de Kennedy, la prohibición de la superinteligencia que promete Sanders y el trabajo de Thune y Klobuchar para bloquear modelos inseguros ponen la posición del «ninguna ley nueva» frente a algo concreto.