El primer descifrado
El 15 de septiembre, un desarrollador llamado Carter Leffen pidió al criptólogo Frode Weierud que validara una solución de MVUEH: el mensaje n.º 172, enviado el 10 de julio de 1941 a la estación de radio del intendente de la SS-Totenkopf y registrado a las 17:30, de 82 letras. Había resistido todos los intentos desde 2005.
La instrucción de Leffen a GPT-6 Astra, de OpenAI, fue en esencia que buscara uno. El modelo leyó los mensajes sin descifrar publicados en el sitio Crypto Cellar Research de Weierud, decidió que el n.º 172 era el más prometedor y sospechó que su texto claro podía guardar relación con el n.º 173, SIPVX, descifrado en 2017. Probó varios caminos, se quedó con el topónimo repetido ROSENOW ROSENOW como sonda, escribió un simulador de Enigma y una Bombe en Python y C++, y corrió la búsqueda hasta dar con la clave.
Ahora se ve por qué el mensaje había aguantado: su orden de rotores era 253 y no el 512 de las demás claves del día, la transcripción del formulario original contenía errores y el rotor izquierdo de la máquina giraba en la letra 72, un suceso raro que complica el descifrado.
Qué dijo el validador
“GPT-6 Astra se comporta como un criptoanalista e investigador de archivos muy profesional”, escribió Weierud. “Lo que ha logrado en dos días le llevaría a un investigador humano semanas o incluso meses. Yo mismo pasé varias semanas investigando los expedientes del Bundesarchiv a los que GPT-6 Astra se refiere”. A TechCrunch le dijo que la solución lo dejó “asombrado”.

Queda un cabo suelto que no ha cerrado. Los registros del modelo mencionan mensajes archivados de una colección privada que Weierud no aloja. No sabe si el modelo llegó a ellos y especula con que alguien los publicara en algún sitio o con que trabajara directamente sobre los archivos federales alemanes. Conviene retenerlo: el resultado está verificado, la procedencia de parte del contexto del modelo no.
El segundo descifrado, con humano en el bucle
El 21 de septiembre, seis días después, el criptoanalista Jack Willis escribió a Weierud sobre una segunda solución: FMNGI, mensaje n.º 285 del 31 de julio de 1941. Este usó Claude Opus 5, de Anthropic, y Weierud es explícito en que fue un ejercicio de otro tipo. Willis dio a Claude un banco de trabajo criptoanalítico escrito en Go y el material histórico, y el ataque se apoyó en una guía humana fuerte en lugar de que el modelo eligiera su objetivo.
Claude transcribió el formulario escaneado, anotando los caracteres ambiguos en vez de adivinarlos, y usó como control otro mensaje ya descifrado entre las mismas dos estaciones. La sonda salió de la firma del oficial de las SS Friedrich Hartjenstein: XHARTJENSTEINX, catorce letras. La búsqueda final de la clave se ejecutó el 20 de septiembre y tardó 13 minutos y 28 segundos en un Apple M2.

El texto claro recuperado arrastra dos errores cometidos en 1941: KOLJNNE por KOLONNE y ZURUEK donde el operador debió escribir ZURUEQ, porque el procedimiento alemán sustituía CK por Q.
Lo que queda
De cerca de 1.000 mensajes Enigma y Truppenschlüssel de la colección del Ejército alemán, siete mensajes Enigma siguen sin descifrar, más un enigma aparte —el n.º 138, WEUWY— que debe compartir texto claro con otro mensaje del mismo día y ha resistido todos los intentos.
Los dos resultados no son la misma hazaña. A un modelo se le dio un corpus y eligió objetivo; al otro se le dio un banco de trabajo y se le apuntó a uno. Ambos merecen registrarse, y la distinción es justo lo que suele perderse cuando el titular es “la IA descifró Enigma”.