Qué es la empresa

Kepler Computing, con sede en San José y fundada en 2018, salió del sigilo en torno al 10 de septiembre con 468 millones de dólares captados y una arquitectura de memoria que, según dice, ataca el cuello de botella que limita la inferencia de IA: mover datos dentro y fuera de la memoria lo bastante rápido para mantener ocupado al cómputo.

La lista de inversores es lo que hace que la afirmación merezca lectura. La compañía nombra a Addition, Gates Frontier, Temasek, Intel Capital y AMD Ventures entre sus respaldos, y dice haber sido seleccionada para recibir hasta 245 millones de apoyo público estadounidense, con un anuncio del Departamento de Comercio en julio de 2026. Las informaciones sitúan también a GlobalFoundries en la ronda, con una inversión directa de 50 millones.

Primer plano de una oblea de silicio
La compañía apila bloques de memoria ferroeléctrica sobre chips lógicos. Jakub Pabis · pexels · Pexels License

La apuesta técnica

Kepler apila bloques de RAM ferroeléctrica sobre chips lógicos. Los materiales ferroeléctricos —aquí basados en óxido de hafnio— conservan su estado de polarización sin alimentación, y la empresa dice que la memoria resultante se acerca al ancho de banda por vatio de la SRAM superando a SRAM y HBM en capacidad. Según las informaciones sobre sus afirmaciones, hasta diez veces la capacidad de la HBM. Son cifras de la propia compañía sobre un producto aún no comercializado, y no existe medición independiente.

Por qué importa más la historia de fabricación

La afirmación interesante no es la memoria. Es la fábrica. Kepler dice no necesitar litografía ultravioleta extrema, la herramienta que da acceso a los nodos punteros y cuesta cientos de millones por unidad. En su lugar deposita materiales nuevos sobre líneas maduras de 28 nm, y afirma haber convertido una planta estándar de 28 nm en fábrica de memoria en unos ocho meses, frente a los dos años o más que suele exigir una instalación nueva de DRAM.

Si eso se sostiene, la restricción sobre el suministro de memoria para IA deja de ser la capacidad de EUV y pasa a ser ingeniería de materiales sobre equipos que ya existen en cantidad. Es un cuello de botella de otra forma, y mucho menos concentrado.

Un ingeniero inspeccionando electrónica en un laboratorio
Las muestras están previstas para 2026 y la producción para 2027, según la empresa. Willquezada · pexels · Pexels License

El calendario

La compañía dice que entregará muestras en 2026 y alcanzará producción en 2027. Las informaciones describen una producción que arranca en una planta de GlobalFoundries en Singapur en 2027, con fabricación en Estados Unidos a partir de 2028. La propia web de Kepler menciona además una fábrica de 300 mm propia y una ampliación en Estados Unidos.

Qué vigilar

Dos cosas lo deciden. La resistencia: la debilidad histórica de la memoria ferroeléctrica es la fatiga, la degradación tras conmutaciones repetidas de polarización, y sobrevivir a un laboratorio no es sobrevivir a una tirada de obleas con rendimiento industrial. Y la adopción: la memoria solo importa si los fabricantes de aceleradores diseñan en torno a ella, de modo que la fecha de 2027 es en realidad una pregunta sobre en qué hoja de ruta hay hueco para ella.