Sony Music Group se ha unido a la Alianza para la Innovación Responsable en las Artes y los Medios, y se convierte en la primera compañía musical de una coalición que ya integran Disney, la BBC, The New York Times, el Financial Times, Condé Nast, Fox Entertainment, ITV y Adobe, informó Variety el 23 de septiembre.
Kevin Kelleher, director de operaciones de Sony Music, dijo que la compañía se sumó para ayudar a definir cómo encaja la IA generativa en el futuro de todos los rincones de las industrias creativas.
Por qué una discográfica es una incorporación destacable
Los miembros actuales de ARIAM son editoras y cadenas: negocios cuyo activo central es el texto y el vídeo, y cuya disputa con la IA gira sobre todo en torno a los datos de entrenamiento y la atribución. La música es otro problema. Una pista generada puede imitar a la vez una voz concreta, un estilo de producción concreto y una composición concreta, y los derechos implicados se reparten entre grabación, composición y, cada vez más, semejanza.

Una coalición que venía discutiendo sobre controles de rastreo y procedencia del contenido tiene ahora un miembro cuya queja incluye la clonación de voz, y esa es una agenda más amplia que aquella para la que se formó.
La posición de Sony ha sido la litigiosa
Las divisiones musicales de Sony han optado sobre todo por litigar frente a la música generativa, como señala Music Business Worldwide, mientras competidoras cerraban acuerdos de licencia con generadores como Suno y Udio. Universal y Sony demandaron a Suno por segunda vez el 20 de septiembre, alegando que un modelo licenciado construido sobre otro sin licencia sigue infringiendo.
Entrar en una coalición política no es una retirada de eso. Es la otra mitad de la misma estrategia: demandar para establecer cuál es la ley y presionar para establecer cuál debería ser. Ambas corren en paralelo, y una compañía que solo hace lo primero no tiene respuesta para los casos que pierde.

Lo que no cambia
ARIAM es un organismo de incidencia. No tiene poder ejecutivo, no fija ningún estándar que obligue a quien desarrolla modelos, y sus miembros discrepan entre sí sobre las licencias. La entrada de Sony suma peso en Washington y Bruselas; no resuelve ni una sola reclamación.
Qué vigilar
Si alguna otra gran discográfica sigue sus pasos, y si la agenda de ARIAM se amplía de forma visible para cubrir voz y semejanza y no solo datos de entrenamiento. Si no ocurre, la pertenencia de Sony será un nombre en un membrete más que un cambio en lo que la coalición defiende.