La operación que no se cerró

Anthropic ha decidido no comprar Decart, la empresa israelí cuyo software hace que los chips utilizados para entrenar y ejecutar modelos de IA funcionen con mayor eficiencia. Bloomberg informó de que ambas compañías negociaron una operación de unos 6.000 millones de dólares y de que Anthropic realizó la diligencia debida sobre Decart antes de retirarse. No se firmó ningún acuerdo. Los representantes de las dos empresas declinaron hacer comentarios.

Bloomberg señaló que las compañías podrían seguir explorando otras formas de colaborar. Es la fórmula habitual cuando unas conversaciones terminan, y conviene leerla como tal mientras no se anuncie nada.

Qué estaba mirando Anthropic

Decart fue fundada a finales de 2023 por Dean Leitersdorf y Moshe Shalev, que se conocieron durante su servicio en la Unidad 8200 del ejército israelí. Tiene su sede en Tel Aviv y oficinas en Nueva York y San Francisco, y The Times of Israel informó en agosto de que contaba con 106 empleados, 89 de ellos en Israel.

La empresa trabaja en dos líneas. Una es una plataforma de software que eleva el aprovechamiento de las GPU durante el entrenamiento y la inferencia, que es la parte más relevante para un laboratorio que gasta mucho en cómputo. La otra es un conjunto de modelos generativos de vídeo que transforman imágenes en directo o grabadas a partir de una instrucción de texto.

Filas de bastidores de servidores en el pasillo de un centro de datos
El software de Decart eleva el aprovechamiento de las GPU durante el entrenamiento y la inferencia. Imagen de archivo. Brett Sayles · pexels · Pexels License

Decart había levantado más de 450 millones de dólares antes de las conversaciones, incluida una ronda de 300 millones liderada por Radical Ventures en mayo de 2026 que la valoró en 4.000 millones, según el mismo informe. La cifra de 6.000 millones discutida con Anthropic habría supuesto una prima sobre esa valoración cuatro meses después.

Por qué una empresa de eficiencia de cómputo

La lógica de la operación nunca fue oscura. Anthropic ha pasado 2026 firmando contratos de cómputo a una escala que empequeñece el precio de Decart. Aivio News informó la semana pasada de que la compañía ha comprometido 14,8 gigavatios de capacidad en once meses. Frente a compromisos de ese tamaño, una tecnología que aumenta el rendimiento del hardware que ya se está pagando se compra una vez y ahorra de forma continua.

Lo que no se sabe es por qué terminaron las conversaciones. El relato de Bloomberg dice únicamente que Anthropic hizo la diligencia debida y decidió no seguir adelante, y ninguna de las dos empresas ha dicho nada oficialmente. Cualquier explicación más allá de eso sería inventada.

Un edificio de oficinas moderno con fachada de cristal
Decart tiene su sede en Tel Aviv, con oficinas en Nueva York y San Francisco. Imagen de archivo. Guy Barzilay · pexels · Pexels License

El contexto en el que se mueve Anthropic

Anthropic compra empresas en muy contadas ocasiones. Ha dirigido su dinero hacia capacidad de cómputo, mientras la prensa la ha situado repetidamente en camino hacia una salida a bolsa. Una adquisición de 6.000 millones habría sido una desviación llamativa de ese patrón, lo que puede formar parte de la razón por la que no ocurrió, aunque eso es una lectura de las circunstancias y no algo confirmado por ninguna de las partes.

Para Decart, el desenlace deja una empresa independiente con una valoración reciente, una ronda grande y, a la vista del último mes, al menos un laboratorio de frontera que la consideró digna de seis mil millones de dólares.

Qué vigilar

Si las dos compañías anuncian un acuerdo comercial en lugar de una compra, y si aparece otro comprador. El trabajo de eficiencia de Decart interesa a todos los laboratorios y proveedores de nube que compran aceleradores a gran escala, y una valoración fijada en un proceso de venta fallido no suele permanecer en privado mucho tiempo.