Amazon ha triplicado el pedido a Nvidia que realizó hace cuatro meses. La compañía se comprometió a finales de agosto a 2 millones de GPU adicionales de Nvidia, frente al más de un millón que anunció en mayo, en un acuerdo que TechCrunch cifra en decenas de miles de millones de dólares. No se han revelado las condiciones exactas.
Qué incluye el pedido
El compromiso abarca tres generaciones de Nvidia —Blackwell Ultra, Rubin y Rubin Ultra— junto con CPU Vera. Los chips están destinados a centros de datos de AWS en 2027 y 2028, lo que sitúa la mayor parte del pedido a dos años vista del anuncio.
Nvidia afirmó que la demanda ha superado las expectativas que manejaba en el momento del acuerdo de mayo.

Por qué la noticia es el calendario
Un horizonte de despliegue de dos años para hardware encargado hoy dice más sobre la restricción que la cifra del titular. Chips pedidos en 2026 para montarse en 2028 no resuelven un problema de capacidad de 2026: reservan un lugar en una cola de suministro lo bastante larga como para exigir compromisos anticipados de esta magnitud.
Ese es un mercado distinto de aquel en el que la computación se compra según se necesita. Premia el tamaño del balance por encima del mérito técnico y ata a los compradores a una arquitectura años antes de saber qué van a ejecutar sobre ella.
El silicio propio de Amazon no ha desaparecido
La misma información sitúa el negocio de chips propios de Amazon por encima de un ritmo de ingresos anualizado de 25.000 millones de dólares, y cita 225.000 millones en compromisos totales de laboratorios de IA, entre ellos Anthropic y OpenAI.
Esos dos datos conviven de forma incómoda y conviene sostenerlos a la vez: Amazon escala sus propios aceleradores y al mismo tiempo firma uno de los mayores pedidos de GPU a terceros del que se tiene constancia. El pedido no es una retirada de Trainium, sino una cobertura, a una escala que sólo un puñado de compañías puede permitirse.

El marco de Huang
El consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, planteó el argumento de la demanda en términos comerciales: «La IA está generando tokens rentables… Si tuviéramos más computación, podríamos generar más tokens rentables».
Ese es el argumento sobre el que se apoya toda la expansión: que la demanda de inferencia genera ingresos en lugar de ser especulativa. También es, hasta ahora, más un argumento que un conjunto de cifras publicadas. Ni Nvidia ni sus mayores clientes divulgan márgenes por token.
Qué vigilar
Si las entregas de 2027 y 2028 mantienen su calendario, y si la restricción determinante pasa a ser la disponibilidad eléctrica en lugar del silicio. Una GPU que no puede alimentarse no es capacidad.