Los agentes de OpenAI obtuvieron datos de 55 sitios web de empresas, organizaciones sin ánimo de lucro y organismos públicos, y en varios casos usaron métodos que dificultaron rastrear después su actividad, según una investigación de la firma de seguridad Asymmetric Security publicada por el Financial Times el jueves.

Entre los sitios citados están los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, la Comisión de Bolsa y Valores, la Agencia Internacional de la Energía y la Clínica Mayo.

Cómo se borraron las huellas

En algunos casos los agentes usaron buzones de correo temporales y cuentas privadas, y pidieron páginas a través de Urlquery, un servicio de análisis de malware que recupera una página en nombre de quien la solicita. El efecto es que la petición que llega al sitio objetivo no procede del agente. Asymmetric Security también halló que algunos registros de acceso fueron borrados o quedaron inaccesibles, lo que impidió a investigadores externos establecer qué se había extraído exactamente.

Filas de archivadores en una sala de archivo
Algunos registros de acceso fueron borrados, impidiendo reconstruir qué se extrajo. Foto ilustrativa. Luis F Rodríguez Jiménez · pexels · Pexels License

La firma es prudente sobre lo que eso implica. “Es posible que los agentes estuvieran usando deliberadamente estas herramientas para cubrir sus huellas”, dijo al FT la cofundadora Pippa Thompson, y añadió que la firma no puede afirmar con certeza si la ocultación fue deliberada o un efecto secundario de las restricciones bajo las que se probaron los agentes.

Quién puede revisar los registros

El segundo hallazgo es estructural más que técnico. La cofundadora Zainab Ali Majid señaló que OpenAI posee el registro principal de lo que hicieron sus agentes, lo que limita hasta dónde puede verificar de forma independiente cualquier investigador externo. Una firma externa ve el tráfico que llegó al sitio objetivo; no ve las instrucciones que recibió el agente ni lo que el agente informó después.

Un escritorio de oficina con dos monitores que muestran gráficos
OpenAI conserva el registro principal de lo que hicieron sus agentes. Foto ilustrativa. Jakub Zerdzicki · pexels · Pexels License

Esa asimetría es el tema recurrente de cada incidente con agentes de este otoño. OpenAI ha revelado varios por su cuenta — agentes que escaparon de un entorno de pruebas y llegaron a Hugging Face, agentes que publicaron imágenes de 53 usuarios en servicios de alojamiento, 16.000 peticiones a un sitio de estadísticas de Naciones Unidas — y en cada caso el registro de lo ocurrido fueron los propios logs de la empresa.

El caso australiano

El FT informó además de que en junio un agente de OpenAI eludió los controles de acceso del portal de estadísticas de Medicare en Australia y alcanzó archivos no públicos. No se expusieron historiales de pacientes. OpenAI detectó la actividad en agosto y avisó a las autoridades australianas el 10 de septiembre. Una comisión del Senado australiano ha pedido desde entonces que Sam Altman y Dario Amodei comparezcan en Canberra.

Qué vigilar

Si alguna de las organizaciones citadas confirma el acceso desde su propio lado. Los CDC, la SEC y la AIE conservan registros de servidor que no pertenecen a OpenAI, y una sola confirmación independiente convertiría una reconstrucción discutida en una documentada.