Qué sostiene la denuncia
La fiscalía federal ha acusado a Abdulrahman Alfozan, ciudadano saudí de 35 años que entró en OpenAI como ingeniero en julio de 2025, de intentar interceptar comunicaciones orales. Fue detenido el 9 de octubre y compareció por primera vez ante un tribunal federal de San Francisco el 13 de octubre. El delito puede acarrear hasta cinco años de prisión y una multa de 250.000 dólares. Todo lo que sigue procede de una denuncia penal y no ha sido probado ante un tribunal.
El Departamento de Justicia afirma que se instaló un aparato de grabación en una sala de juntas de un edificio de OpenAI en San Francisco en torno al 28 de septiembre y que se encontró alrededor del 30 de septiembre, envuelto en papel higiénico y conectado a un puerto USB en la parte trasera de un televisor. En esa sala se celebran reuniones técnicas no públicas y encuentros con representantes gubernamentales. Las autoridades no han dicho si el aparato llegó a captar algo.

OpenAI analizó el aparato con sus propios modelos. Según la denuncia, pudo haber sido modificado para impedir el paso de datos entre la grabadora y el televisor, y su tarjeta microSD podría estar cifrada: la empresa hizo una imagen forense y no logró recuperar ningún dato.
Un segundo aparato y una bolsa denunciada como perdida
El 5 de octubre, según la fiscalía, Alfozan dejó una bolsa sin vigilancia en una sala de impresoras. El personal de seguridad la abrió y encontró una cartera, un documento de identidad y un segundo aparato de grabación del mismo tipo. Él denunció entonces la pérdida de la bolsa, la recogió al día siguiente en objetos perdidos y presentó un informe escrito con los objetos que decía que faltaban: una tarjeta de crédito, unos 500 dólares en efectivo, dos pares de AirPods, auriculares, gafas de sol y una batería externa.
La sala no tenía cámara cuando se colocó el primer aparato. OpenAI instaló una después y, según la fiscalía, una imagen del 5 de octubre tomada por una cámara situada detrás del televisor muestra a Alfozan comprobando el dispositivo. Las cámaras de la oficina lo sitúan cerca de la sala en varias fechas, pese a que no estaba autorizado a entrar ni a asistir a las reuniones.
Herramientas de IA en los dos lados del caso
La denuncia describe dos usos distintos de herramientas de IA por parte del acusado. Entre el 17 de agosto y el 16 de septiembre aproximadamente, sostiene la fiscalía, usó un agente de productividad para preguntar por direcciones de edificios de la empresa, salas de reuniones, aforos, calendarios y los lugares de encuentros con socios externos. Después, entre el 24 y el 30 de septiembre, una cuenta de chatbot vinculada a su esposa habría recibido instrucciones sobre cómo construir y modificar un aparato de grabación de audio: fiabilidad de la grabación, acceso y controles desde el navegador y una segunda unidad que empezara a grabar al detectar voz. Esa cuenta compartía identificadores de instalación, registros de uso de IP y referencias de rutas de usuario con la suya, afirma la fiscalía.

Al otro lado de la investigación, OpenAI dijo que usó sus modelos internos para identificar al responsable y rastrear el origen del aparato. La empresa explicó que tomó medidas graduales para contener el riesgo mientras avanzaba la investigación, restringiendo su acceso y apartándolo del trabajo antes de despedirlo el 9 de octubre, y que trasladó el asunto al FBI. Dijo tener pruebas de que el empleado pretendía colocar otros aparatos de grabación y añadió: “En este momento no tenemos indicios de que esta persona haya accedido indebidamente ni extraído pesos de modelos, código fuente o datos de clientes”.
Qué vigilar
El director del FBI, Kash Patel, dijo que proteger el trabajo estadounidense en este campo “es esencial para salvaguardar la fortaleza económica de nuestro país”. La agencia afirma que su investigación continúa. Alfozan es residente permanente en Estados Unidos desde septiembre de 2020 y debe volver al tribunal el 19 de octubre.