Qué sostiene la investigación
La firma de seguridad Buchodi publicó el domingo un análisis del píxel de medición que OpenAI entrega a los anunciantes que compran publicidad dentro de ChatGPT. Su conclusión es que ese píxel permite a OpenAI conectar la identidad de ChatGPT de una persona con lo que hace en sitios web que nada tienen que ver con ChatGPT.
El equipo dice haber observado el píxel en doce sitios comerciales con trece identificadores distintos, y menciona entre ellos a Chewy, Wayfair, HelloFresh, Coursera y SeatGeek. De 932 tokens decodificados, 736 llevaban un sujeto ligado a una cuenta de ChatGPT y 196 un sujeto anónimo. Según Buchodi, el identificador anónimo resultó tan estable como el ligado a la cuenta y persistió en un dispositivo al menos 27 días.
Son cifras de los investigadores, obtenidas con su propia instrumentación. OpenAI no ha publicado datos propios.
Cómo funcionaría la cookie
Según el análisis, el backend de ChatGPT emite un token firmado que vincula un identificador a una cuenta de ChatGPT o a una sesión anónima. Ese identificador se guarda en una cookie llamada __obi, fijada en el dominio de OpenAI con un año de vigencia y los atributos SameSite=None y Secure, la combinación que permite enviar una cookie de un sitio a otro. Cuando carga una página con el píxel del anunciante, la cookie vuelve a OpenAI junto con datos sobre esa página.

Esos datos no se limitan a lo que el anunciante decide entregar. Buchodi informa de que el kit de desarrollo del píxel raspa la página en la que está y recoge valores de correo, teléfono y nombre cifrados junto con país, región, ciudad y código postal sin cifrar, además de URL visitadas, campos de formulario y contenido de la página. La identidad raspada superó a la aportada por el anunciante por 685 eventos frente a 255 en el tráfico observado, y 638 de 881 píxeles tenían activado el emparejamiento automático de datos.
Analítica o marketing
El punto más afilado del informe es una cuestión de clasificación más que técnica. La política de cookies de OpenAI trata __obi como cookie analítica y no de marketing. Con esa clasificación, quien rechaza el consentimiento de marketing la recibe igualmente, de modo que un identificador entre sitios sobrevive a una elección que la mayoría esperaría que detuviera precisamente esto.
El píxel guarda además un identificador de clic en una cookie propia del dominio del anunciante, la parte del diseño que más se parece a la medición de conversiones convencional.

Qué dijo OpenAI
Buchodi afirma que trasladó sus preguntas a OpenAI el 14 de septiembre. Según el informe, la empresa acusó recibo de la consulta, pero no respondió cómo se clasifica __obi ni cómo se gestiona el consentimiento para esa cookie. Aivio News no ha visto ninguna declaración pública de OpenAI sobre los hallazgos.
Los usuarios con sesión iniciada pueden desactivar el seguimiento publicitario en Configuración, Controles de datos, Privacidad de marketing, según la investigación: un ajuste que vive dentro de la cuenta y no en el aviso de consentimiento del sitio del anunciante.
Qué vigilar
La clasificación es justo lo que suelen examinar los reguladores. Las autoridades europeas de protección de datos han sostenido en repetidas ocasiones que lo que decide si una cookie requiere consentimiento es su finalidad y no su etiqueta, y OpenAI gestiona ahora un negocio publicitario dentro de un producto con varios cientos de millones de usuarios. El siguiente paso concreto a vigilar es si alguna autoridad de control se interesa por cómo se describe __obi.