Un operador, cientos de fachadas desechables

Una investigación de WIRED publicada el 2 de noviembre encontró una red de más de 400 aplicaciones y dominios conectados que se presentan como servicios corrientes —fotos de mascotas con IA, clases de idiomas, entrenamiento deportivo— mientras ocultan herramientas que generan imágenes y vídeos sexualmente explícitos a partir de fotos subidas por el usuario. Algunas de las interfaces ocultas anuncian escenas que representan violaciones o un cuchillo contra el cuello de una mujer.

El encubrimiento es deliberado. Los investigadores dijeron a WIRED que las aplicaciones llaman a un servidor al descargarse, transmitiendo datos como la ubicación del usuario, el idioma y los identificadores del dispositivo, y el servidor decide si muestra el contenido anunciado o carga en su lugar la interfaz de deepfakes. Eso es lo que les permitió superar la revisión de las tiendas.

“Es una operación organizada y gestionada comercialmente: un operador detrás de cientos de aplicaciones y dominios desechables, encubiertos para pasar la revisión de la App Store e impulsados mediante decenas de miles de anuncios de Meta con nombres de pagadores falsos”, dijo Paul Bouchaud, investigador principal de la organización sin ánimo de lucro AI Forensics, que investigó la red. “No esperan que la aplicación de las normas los alcance, y hasta ahora no lo ha hecho”.

Cables azules conectados a los puertos de un panel de red
Los investigadores dicen que las apps deciden al descargarse qué interfaz mostrar. Imagen de archivo ilustrativa. Brett Sayles · pexels · Pexels License

La escala, y quién retiró qué

Maël Le Touz, investigador de amenazas de la empresa de seguridad Infoblox, identificó casi 500 dominios vinculados. “Ejecutan el mismo código y todos se referencian entre sí”, dijo a WIRED. Los registros empezaron a finales de 2025 y se dispararon en primavera; en un momento se registraban unas 30 de esas aplicaciones y webs cada semana. Veintisiete estaban activas en la Play Store de Google en septiembre, con más de 350.000 descargas en conjunto, y muchas estaban clasificadas como aptas para todas las edades.

Una de las más populares, DiffAI, se creó en diciembre de 2025 y se descargó más de 100.000 veces desde la Play Store. Una reseña de usuario en su ficha decía que la aplicación contenía plantillas para crear material de abuso sexual infantil y no realizaba ninguna verificación de edad. Google la retiró poco antes de que WIRED se pusiera en contacto, y ya había eliminado la mayoría de las aplicaciones de la red antes de ser preguntada. Google no respondió a la solicitud de comentarios de WIRED.

Apple retiró 19 aplicaciones después de que WIRED le facilitara los dominios asociados, entre ellas una app de fotos de mascotas llamada Viefur. “Revisamos cada aplicación antes de publicarla, y estas cumplían nuestras normas cuando las revisamos”, dijo Adam Dema, portavoz de Apple. “Tras la aprobación, sus desarrolladores cambiaron el sitio web del que la aplicación extrae su contenido, sustituyendo lo que aprobamos por contenido pornográfico”. Apple dice haber suspendido decenas de miles de aplicaciones por este tipo de tácticas de engaño en el último año.

Meta, cuyos anuncios en Facebook e Instagram llevaron a los investigadores hasta la red, dijo haber actuado contra 11.600 cuentas publicitarias, más de 4.700 páginas de empresa, 5.200 usuarios y 15.000 páginas vinculadas a los dominios, y haber bloqueado la publicidad de 209 de las aplicaciones en sus plataformas.

Un terminal de pago con tarjeta y una bolsa de papel sobre un mostrador de madera
Los pagos de las aplicaciones se tramitaban con Apple Pay y Google Pay. Imagen de archivo ilustrativa. https://kaboompics.com/ · pexels · Pexels License

Quién está detrás

Las aplicaciones y los dominios parecen estar gestionados por desarrolladores chinos y una entidad registrada en Hong Kong llamada KeLing Technology Limited, según la revisión que WIRED hizo de los dominios y del funcionamiento de los servicios. Las direcciones de correo vinculadas a la entidad no respondieron a repetidas solicitudes de comentarios y, tras el contacto, las conexiones públicas entre la empresa y las herramientas de deepfakes parecieron borrarse. Los pagos se tramitaban con Apple Pay y Google Pay.

Qué vigilar

Parte de la red fue documentada por periodistas daneses en septiembre, y los anuncios que condujeron hasta ella ya han provocado investigaciones de reguladores en varios países. WIRED señala que, al cerrar su reportaje, seguían publicándose anuncios y aplicaciones similares en las mismas plataformas, lo que convierte la prueba de esta ronda de medidas en si aparecen los siguientes 400 dominios.